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jueves, 30 de julio de 2015

La sangre es un mar inmenso

 
 
La sangre es un mar inmenso
Que baña todas las playas...

Sobre sangre van los hombres,
Navegando en sus barcazas:
Reman, que reman, que reman,
¡Nunca de remar descansan!

Al negro de negra piel
La sangre el cuerpo le baña;
La misma sangre, corriendo,
Hierve bajo carne blanca.

¿Quién vio la carne amarilla,
Cuando las venas estallan,
Sangrar sino con la roja
Sangre con que todos sangran?

¡Ay del que separa niños,
Porque a los hombres separa!
El sol sale cada día,
Va tocando en cada casa,
Da un golpe con su bastón,
Y suelta una carcajada...

¡Que salga la vida al sol,
De donde tantos la aguardan,
Y veréis cómo la vida
Corre de sol empapada!

La vida vida saltando,
La vida suelta y sin vallas,
Vida de la carne negra,
Vida de la carne blanca,
Y de la carne amarilla,
Con sus sangres desplegadas...

¡Los niños, fascinados,
Se van levantando,
Y rodean a la madre,
Que los abraza formando un grupo con ellos,
Pegados a su alrededor! Continúa:

Sobre sangre van los hombres
Navegando en sus barcazas:
Reman, que reman, que reman,
¡Nunca de remar descansan!

Ay de quien no tenga sangre,
Porque de remar acaba,
Y si acaba de remar,
Da con su cuerpo en la playa,
Un cuerpo seco y vacío,
Un cuerpo roto y sin alma,
¡Un cuerpo roto y sin alma!
 Autor: Nicolás Guillén
 
 
 
 


viernes, 24 de julio de 2015

La niña y el viento

 
 
La niña de lentos pasos
y de largos silencios,
tiene un romance,
se ha enamorado del solitario viento.

Su pelo sujeta y adorna con flores,
de gran variedad y diversos colores,
porque sabe que el viento,
con suavidad despeinara
y aspirara sus olores.

La niña con mil sueños diversos,
habla a cada momento, con el solitario,
con el invisible viento.

La niña de lentos pasos, mirada tierna
y largos silencios, se pierde sola en el bosque,
mientras en derredor suyo,
la cuida, la acaricia, la envuelve,
le susurra te quiero,
el enamorado viento.
 
Autor: Gabriel Dávila Morales
 
 
 
 
 


miércoles, 8 de julio de 2015

Menos mal que existe Italia

 
 
Parece casi imposible que exista Italia,
Ese estrecho acanalamiento de la vida hacia el cielo
Que, sin embargo, no provoca dejar el suelo.

De cuento, que en colinas de Toscana
Descansen pardos leones majestuosos
Soñando con blanquiverdes gacelas.
Menos mal que en cuadrados garibaldianos
Las casas van vestidas de domingo
Sin perder la traviesa inocencia
De quien sale a la calle con alegría.
Que entre tierra y mar el ocaso
Compactó una maravilla perezosa
De calli de luz con melenas de agua,
O la señora agua creó un palacio para su servicio.
Menos mal que existe esa excepción
De belleza sin medida en la medianía humana
Y así el sueño loco puede hallar su espacio
Y la esperanza sentir una aprensión incrédula
Al notar que no está decepcionada.
 
 
 

Los niños se desbordan
 
Los niños, cuando desborda
La angustia, el dolor, como un agua
Vertida demasiado rápido en el vaso,
Producen en seguida el reflejo de respuesta:
El lloro angustioso, el hipo, la autopena.
Luego no dejará rastro porque es lanzado
Diurno al aire que pasa.
Pero al adulto se le aposenta,
Testigo de mirada atenta.
Y su llanto le juzga
Sin palabras y el adulto se las pone,
Las adecuadas: fracaso.
 
Estamos demasiado bien envueltos
Con paños doblados y anudados
Aparentemente anodinos.
En ellos recogemos nuestro nombre
Y atributos, para que no se nos derramen.
Y el dolor atraemos sin gota que se escape.
 
 


 
 Es por la diferencia
 
Es por la diferencia por donde
Se cuela la vida.
Es la amable y traicionera
Diferencia la que regala
Vías, ventanas,
La que atrayéndonos con su traje
De igualdad,
Nos turba desnudando
Su otredad.
Y mientras nuestro racional se columpia
En las barras fijadas previamente,
El tiempo cambia, el suelo se aleja,
La corriente nos regala un bulto
Que hay coger soltándose de ambas manos.
 
Poema de mi libro "Espada de sentido"
 

 
  
Un soneto, en los días del pasado
 
Un soneto, en los días del pasado
En los que el sol no daba alternativas
Y era pesado como los objetos
Que fijaban el curso de la vida,
 Las noches eran sombra pavorosa
Y los días, reto sin garantías...
Era como el oro y los cuentos:
Herramienta de mágica subida;
 Era hacer, con ayuda de los dedos,
Con la masa corriente de los días,
Un fideo más fino en los tercetos,
 Una luz de artificio con conceptos
(Ya teníamos el pan de cada día),
Polvo de solimán o brujería.
 
 
Dolor de amor
 
No quieres perder la carne exquisita
Que está metida entre la grasa.
No sueltas el dolor, que es real,
Por las emociones gozosas que están
Incrustadas en él
- Sin poder liberarse ni dialogar con él -
Y que son realidad virtual.
Eso, curiosamente, significa
Que el éxtasis puede más que la tortura,
Que estamos dispuestos a afrontar un infierno
Sin garantías
Por el brillo de algo que alimenta nuestra alma
Detrás del biombo negro,
Y que - sin espacio ahora para gozarlo -
Sabemos que es cielo.
 
Sus palabras, sus obras, son maniobras de guerra
En un campo chamuscado.
Pero, ¡ay!, por encima brilla el sol
De sus ojos.
 
Haikus castellanos
 
Llega el otoño:
El aire ahora madruga
Hasta muy tarde.
 ***
Pájaros cantan
Al sol del mediodía
Y nos desmayan.
 ***
Tormenta en pueblo,
Bajita, bulliciosa,
¡Pero tan triste!
 ***
Noche en verano:
Se viste el infinito
De aire cercano.
 ***
Lluvia de otoño.
Bebo las seriedades
Tonificantes.
 
 
 
Cosquillas, caricias, besos
 
Menos mal que existen las cosquillas
Menos mal que existen las caricias
Menos mal que existen los besos en los labios.
 
Cuando parecía, ya adultos, que todo lo que existe
Es el ruido inmutable del torrente sabido de egoísmo,
Del blanco y negro de vulgaridad;
Cuando parecía que la gente era solo esa dualidad
De una polaroid de flor para el escaparate
Y el juego de fauces, venenos y carroñerismo
De la lucha por la vida
En un infinito segundo plano;
 
De algún sitio salen las cosquillas,
Que no desmienten lo anterior, pero ofrecen
Una tan diminuta como rotunda prueba
De que el otro puede llegar fuerte a nosotros
Y descontrolarnos para ofrecer algo de cielo,
Un algo no adulto, calculado:
No un fajo de mil euros,
No un helado de mil calorías,
Sino un desenterramiento súbito
De una felicidad redonda
Del tamaño ideal para nosotros
(O nosotros somos capaces
De ser el tamaño pequeño
De esa felicidad intensa).
 
Cuando llega el beso
Saltamos de tierra firme de pronto
Y - debemos confesar - a pesar del placer
Sentimos alivio de comprobar
Que volvemos al suelo un segundo más tarde.
 
Y en la caricia
Nos dejamos gobernar por la mano de la vida,
Que, suave, agarra firme nuestra quilla,
Solo hasta que nuestro pensamiento llega para alcanzarla
Y sobrepasarla
Y dejar de sentirla.
 
Nuestras historias son de finales tristes,
De presentes como muros
Justo enfrente de la cara
Y de pánico de humanos como bólidos
Amenazando arrollarnos con dureza y alejarse.
Hasta el deseo lo ensamblamos con cálculo.
Pero en algún punto no unido con el resto,
En algún sinsentido del sinsentido,
Somos beso, caricia y cosquilla
El uno con el otro.

                       

                            
Vivieron tantos poetas
 
Entre las cuatro paredes estrechas
De la pobreza, la soledad, las constricciones,
El vacío de todo lo que alimenta el alma,
Vivieron tantos poetas
 
Y heroicamente estallaron sus bombas
De luz, libertad, anchura,
De consecuencia sin compromisos;
Y vivieron en su mancha de sangre en la pared,
En los ojos delirantes que desde el cuerpo vencido
La contemplaban.
 
 
Mientras te abrazaba
 
Un arpón que clavaba en la vida
Era mi beso
Todo el paisaje del sitio acertado
Era tu olor
Mi piel poseída al fin
Era tu piel acompañando tranquila
Toda la luz que tumbaba palabras
Y bolardos de miedo
Era el temblor de tu risa
Mientras te abrazaba.
 
 
 Trampa para ratón
 
 
La vida se puso a gozar
En su labio
Y crió un fruto jugoso
Con propiedades de ojo.
 
Jugó a deslizarse
Por sus mejillas
Y las untó de mantequilla
Para el beso.
 
Un suspiro salía y no salía
De su cintura a su boca
Y acariciaba sus flancos
Con estremecimientos
Fríos y ardientes
De primavera.
 
La vida, al cabo, rompió
En sus ojos,
Y fue intensa muerte de líquido verde,
Fue implacable la vida de cuchillo de plata.
 
Eterna la escopeta de pupila negra
Con grillete de labio
Y paredes encaladas de piel.
 
 
El quimérico frío
 
El quimérico frío
Silencioso, primero aprehensible por la mente;
Alimento para la mente.
Hoy, de repente, está detrás de esa ventana
Y la mente sabe, con placer masoquista,
Austero,
Que nos vamos a hundir en él
Que  nos  va a  maridar  no  sabemos desde qué  momento
Con no sentida cópula
(Como la novia no sabemos
Con el que su lado ya frecuenta)
Pero inexorable, como un destino
(Eso que no podemos ahora, que nos flota
Por encima, un destino).
Como una sucesión  de palabras formarán fatalmente un golpe
Completo.
El quimérico frío ha fecundado los objetos
De fuera: ¡Escucha su silencio!
Escucha a los objetos, que ya no irradian
Sino piensan.

 
Autor: Luis de la Rosa 
Su Web:

 


 
 



jueves, 25 de junio de 2015

PRELUDIO

 
También el alma tiene lejanías;
hay en la gradación de lo pasado
una línea en que penas y alegrías
tocan en el confín de lo soñado:
también el alma tiene lejanías.

En esos horizontes de olvido
la sujeción de la memoria pierdo
y no sé dónde empieza lo fingido
y acaba lo real de mi recuerdo
en esos horizontes del olvido.

La azul diafanidad de la distancia
en el cuadro los términos reparte;
aquí mi juventud, allá mi infancia
y entre las dos, la pátina del arte. . .
La azul diafanidad de la distancia.

Ese tono del tiempo, que completa
lo que en el lienzo deja la pintura,
hace rugoso el cutis de asceta,
y a la tez de la virgen da frescura
ese tono del tiempo que completa.

Pulimento y matiz del mármol terso
es en la vieja estatua, y melodía
en la cadencia rítmica del verso
donde adquiere la antigua poesía
pulimento y matiz del mármol terso.

Color de las borrosas lontananzas
es del alma en los vagos horizontes,
donde envuelve recuerdos y esperanzas
en el azul de los lejanos montes
color de las borrosas lontananzas.
Autor: Francisco A. de Icaza
 
 
 


jueves, 14 de mayo de 2015

ESTOY TRISTE, Y MIS OJOS NO LLORAN

 
 
Estoy triste, y mis ojos no lloran
y no quiero los besos de nadie;
mi mirada serena se pierde
en el fondo callado del parque.

¿Para qué he de soñar en amores
si está oscura y lluviosa la tarde
y no vienen suspiros ni aromas
en las rondas tranquilas del aire?

Han sonado las horas dormidas;
está solo el inmenso paisaje;
ya se han ido los lentos rebaños;
flota el humo en los pobres hogares.

Al cerrar mi ventana a la sombra,
una estrena brilló en los cristales;
estoy triste, mis ojos no lloran,
¡ya no quiero los besos de nadie!

Soñaré con mi infancia: es la hora
de los niños dormidos; mi madre
me mecía en su tibio regazo,
al amor de sus ojos radiantes;

y al vibrar la amorosa campana
de la ermita perdida en el valle,
se entreabrían mis ojos rendidos
al misterio sin luz de la tarde...

Es la esquila; ha sonado. La esquila
ha sonado en la paz de los aires;
sus cadencias dan llanto a estos ojos
que no quieren los besos de nadie.

¡Que mis lágrimas corran! Ya hay flores,
ya hay fragancias y cantos; si alguien
ha soñado en mis besos, que venga
de su plácido ensueño a besarme.

Y mis lágrimas corren... No vienen...
¿Quién irá por el triste paisaje?
Sólo suena en el largo silencio
la campana que tocan los ángeles.
Autor: Juan Ramón Jiménez
 
 
 


lunes, 4 de mayo de 2015

NO VOLVEREMOS A VAGAR

 
 
Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo.
 
Pues la espada gasta su vaina,
Y el alma desgasta el pecho,
Y el corazón debe detenerse a respirar,
Y aún el amor debe descansar.
 
Aunque la noche fue hecha para amar,
Y demasiado pronto vuelven los días,
Aun así no volveremos a vagar
A la luz de la luna.
 
 
 
CAMINA BELLA
 
Camina bella, como la noche
De climas despejados y cielos estrellados;
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Se reúne en su aspecto y en sus ojos:
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.
 
Una sombra de más, un rayo de menos,
Habría mermado la gracia sin nombre
Que se agita en cada trenza de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro;
Donde pensamientos serenamente dulces expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.
 
Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los tintes que brillan,
Y hablan de días vividos en bondad,
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón cuyo amor es inocente!
 
Autor: Lord Byron
George Gordon Byron
 

 
 
 

jueves, 30 de abril de 2015

Si tuviera

 
 
 
Si tuviera que morir porque he amado,
con gusto pues sería condenado.
Si tuviera que vivir sin tu recuerdo,
con mucho quisiera ser ajusticiado.
 
El mañana de un futuro a tu lado,
pintará mi cuerpo de empeño.
Me atormenta lo que no me has dado,
porque solo vivo por un sueño.
 
No mires mi helada tristeza,
así son las cosas de la vida.
Mientras escribo tu belleza,
tu mirada en mí se acomoda.
 
Ver la vida, los cuerpos pegados,
baile de labios bajo tus ojos.
Mirar dos reflejos cruzados,
encontrándose en los espejos.
 
Sigo tus pasos por el mundo,
acunando tú sueño inacabado.
Mimando tu cuerpo maltrecho,
mi vida reposando sobre tu pecho.
 
Soy aquel que mora a tu sombra,
vigilando el hilo de un destino.
Esperando al filo de la palabra,
seguir a tu lado por el camino.
 
Sueño con regalarte un recuerdo,
que sería dulce a tu mirar azulado.
En un beso, sabrás todo lo que he callado,
que siempre sería por ti, recordado.
 
Si tuviera que morir porque he amado,
con gusto pues sería condenado.
Si tuviera que vivir sin tu recuerdo,
Cuánto quisiera haberte besado.