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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Solos, tú y yo. Versos sueltos

En la nube de mi  memoria
Henchida de recuerdos,
Recuerdos que se diluyen
y se funden con los sueños.

De tormentas y vendavales,
de relámpagos y truenos,
de sueños sin despertar
y despertares sin sueños

Donde se desnuda mi alma
sin temores y sin miedos.
Donde subo a la gloria.
Donde bajo a los infiernos.

Donde solos, tú y yo
cruzamos nuestros aceros
y negociamos la paz
y pactamos los términos.

Porque todo tiene sentido,
si luchamos para entendernos.

Su Web…


Autor: josé ayllón





lunes, 15 de diciembre de 2014

UN MINUTO

Sólo un minuto
bastaría
para tocar con mis palabras
tu cuerpo,
hilvanando cada una
como si fuesen suspiros
que se vuelven viento,
gota a gota emanada
de mi pluma y su tintero,
casi vacío o también tiempo
del cual quiero un poco
para componerte un verso,
simples palabras
que querrán tocar tu sombra
y la silueta de tu cuerpo,
sólo un minuto,
eso pido del tiempo...

Autor: 
Carlos Ovidio Jácome Toss



sábado, 13 de diciembre de 2014

Descanso

Con ternura, con paz, con inocencia,
Con una blanda tristeza o el cansancio
Que viene a ser un perro fiel que acariciamos,
Estoy sentado en mi sillón y soy feliz,
Y soy feliz
Porque no siento la necesidad de pensar algo preciso.

Con una fatiga que no es un desengaño,
Con un gozo que no alienta esperanzas,
Estoy en mi sillón, y estoy
En algo que quizás sólo es amor.

Sé que floto
Y nada me parece sin embargo indiferente;
Sé que nada me alegra ni me duele
Y que sin embargo todo me enternece;
Sé que eso es el amor,
O que quizá solamente es un dulce cansancio;
Sé que soy feliz
Porque no siento la necesidad de pensar algo preciso.

Autor: Gabriel Celaya




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Es la mujer


Es la mujer un mar todo fortuna,
una mudable vela a todo viento:
es cometa de fácil movimiento,
sol en el rostro y en el alma luna.

Fe de enemigo sin lealtad ninguna,
breve descanso e inmortal tormento,
ligera más que el mismo pensamiento,
y de sufrir pesada e importuna.

Es más que un áspid arrogante y fiera;
a su gusto, de cera derretida,
y al ajeno, más dura que la palma;

es cobre dentro y oro por de fuera,
y es un dulce veneno de la vida
que nos mata sangrándonos el alma.


Autor: Juan de Tassis




sábado, 6 de diciembre de 2014

ALGO LATENTE

Desde la cofradía al astillero
Pasando por el faro de poniente,
Un sol parsimonioso y decadente
Sintoniza un paisaje pasajero.

Los barrios altos lucen en albero,
Los bajos, un magenta intermitente,
Las nubes en su cepa: tinto ardiente,
Y en la ciudad, un cuero callejero.

Aristas iracundas dan de frente
En su maldita suerte y derrotero,
Pues arrastra la muerte por patente.

El tiempo es un verdugo cruel y fiero
Y un ocaso, muy crudo, está pendiente,
¿Noche o luto?  Ríe el sepulturero.

Autor: Josetxu Idem “Elgran Ausente”.


Su Web: 





miércoles, 3 de diciembre de 2014

Árbol de mi alma

Como un ave que cruza el aire claro
Siento hacia mí venir tu pensamiento
Y acá en mi corazón hacer su nido.
Ábrase el alma en flor: tiemblan sus ramas
Como los labios frescos de un mancebo
En su primer abrazo a una hermosura;
Cuchichean las hojas: tal parecen
Lenguaraces obreras y envidiosas,
A la doncella de la casa rica
En preparar el tálamo ocupadas:
Ancho es mi corazón, y es todo tuyo:
Todo lo triste cabe en él, y todo
Cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere
De hojas secas, y polvo, y derruidas
Ramas lo limpio: bruño con cuidado
Cada hoja, y los tallos: de las flores
Los gusanos y el pétalo comido
Separo: oreo el césped en contorno
Y a recibirte, oh pájaro sin mancha,
¡Apresto el corazón enajenado!

Autor: José Martí




lunes, 1 de diciembre de 2014

Si tú me miras

Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.
Tengo vergüenza de mi boca triste
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.
Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.
Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...
Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
la que besaste llevará hermosura!

Autor: Gabriela Mistral




sábado, 29 de noviembre de 2014

Si tú murieras

Anoche, mientras fijos tus ojos me miraban
y tus convulsas manos mis manos estrechaban,
tu tez palideció.
¿Qué hicieras —me dijiste— si en esta noche misma
tu luz se disipara, si se rompiera el prisma,
si me muriera yo?

¡Ah! deja las tristezas al nido abandonado,
las sombras a la noche, los dardos al soldado,
los cuervos al ciprés.
No pienses en lo triste que sigiloso llega;
los mirtos te coronan, y el arroyuelo juega
con tus desnudos pies.

La juventud nos canta, nos ciñe, nos rodea;
es grana en tus mejillas; en tu cerebro, idea,
y entre tus rizos, flor;
tenemos en nosotros dos fuerzas poderosas,
que triunfan de los hombres y triunfan de las cosas:
¡La vida y el amor!

Comparte con mi alma tus penas y dolores,
te doy mis sueños de oro, mis versos y mis flores
a cambio de tu cruz.
¿Por qué temer los años si tienes la hermosura;
la noche, si eres blanca; la muerte, si eres pura;
la sombra, si eres luz?

Seré, si tú lo quieres, el resistente escudo
que del dolor defienda tu corazón desnudo;
y si eres girasol,
seré la pare oscura que en hondo desconsuelo
sin ver jamás los astros se inclina siempre al suelo;
tú, la que mira al sol.

La muerte está muy lejos; anciana y errabunda,
evita los senderos que el rubio sol fecunda,
y por la sombra va;
camina sobre nieve, por rutas silenciosas,
huyendo de los astros y huyendo de las rosas;
¡la muerte no vendrá!

La vida, sonriendo, nos deja sus tesoros.
¡Abre tus negros ojos, tus labios y tus poros
al aire del amor!
Como la madre monda las frutas para el niño,
Dios quita de tu vida, cercada de cariño,
las penas y el dolor.

Ahora todo canta, perfuma o ilumina;
ahora todo copia tu faz alabastrina,
y se parece a ti;
aspiro los perfumes que brotan de tu trenza,
y lo que en tu alma apenas como ilusión comienza,
es voluntad en mí.

¡Ah! deja las tristezas al nido abandonado,
las sombras a la noche, los dardos al soldado;
los cuervos al ciprés.
No pienses en los tristes que sigiloso llega;
los mirtos te coronan, y el arroyuelo juega
con tus desnudos pies.

Autor: Manuel Gutiérrez Nájera México



miércoles, 26 de noviembre de 2014

La rosa de los vientos

Si siembras una ilusión
y la riegas con tu amor, y el
Agua de la constancia brotará
En ti una flor su aroma y su
Calor te arropara cuando algo venga mal.

Si siembras un ideal en la tierra
Del quizás y la abonas con el odio
Será difícil arrancar la maldad de
Tu alma se ha hecho raíz.

Y que mi luz te acompañe pues
La vida es un jardín, donde lo bueno
Y lo malo se confunde y es humano
No siempre saber elegir.

Y si te sientes perdido con tus
Ojos no has de ver, hazlos con los
De tu alma y encontraras la calma
Tu rosa de los vientos seré.

Si siembras una amistad con mimos
Plántala y abónala con paciencia
Pódala con la verdad y trasplántala
Con fe pues necesita tiempo y crecer.

Si te embriagas de pasión y no enfrías
Tu corazón tartamudearán tus sentidos
Y quizá hablará solo el calor y no
La razón es sabio contar hasta diez.

Y que mi luz te acompañe pues
La vida es un jardín, donde lo bueno
Y lo malo se confunde y es humano
No siempre saber elegir.

Y si te sientes perdido con tus
Ojos no has de ver, hazlos con los
De tu alma y encontraras la calma
Tu rosa de los vientos seré.

Canción, Mago de Oz




sábado, 22 de noviembre de 2014

No desistas

Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir,
cuando tengas poco haber, pero mucho que pagar,
y precises sonreír aun teniendo que llorar.
Cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes  !pero nunca desistir!
Tras las sombras de la duda ya plateadas, ya sombrías
puede bien surgir el triunfo, no el fracaso que temías.
Y no es dable a tu ignorancia figurarse cuan cercano
puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano.
Lucha, pues, ¡por más que tengas en la brega que sufrir!
Cuando todo esté peor, mas debemos INSISTIR!


Autor: Rudyard Ripling



miércoles, 19 de noviembre de 2014

Permanencia

Sopla, viento, sopla y arrasa, que también de ti
Saco conciencia.
En tu furia
Mido mis fuerzas. Dóblame si puedes, y túmbame,
Mi sostén es de acero.
Yo estoy sobre la línea de las cosas
Que no murieron nunca.
Mi raíz emerge
Desde el primer asomo del comienzo,
Y brota y ensancha, y fructifica, y siembra,
Hasta el negado fin del infinito.
Brioso y perverso y desafiante y ciego,
No borrarás la luz de mi paisaje,
Ni el aroma del tiempo que me quiere.
El canto de los pájaros
Ha de prender corolas de colores, siempre,
Y un recuerdo de nido
Entibiará mis ramas.
La luna te cortará las carnes para verme.
Estoy sobre el regazo de la tierra,
Bajo la cóncava mirada azul,
Con mi sabida sangre,
A un murmullo
Del agua.
Suéltate, desorbitado, atronador, deshecho,
Por la ladera fácil,
A querer romperme los oídos;
Yo escucho con el corazón.
Búscame, azota mi pensativa hora de preguntas,
Castígame el silencio, enfríame las manos,
Succióname la savia.
Fatigarás tu furia hasta que caigas.
Todos nosotros te derrotaremos; la gota de agua,
El anuncio del pájaro
Sobre la primavera,
La sonrisa del niño, y la sencilla
Calma de existencia.
Raíz de tempestad, barre las caídas hojas,
Y la inclinada brotación de miedo.
Tu voluntad altiva de torcerme
No quebrará mi línea,
Respiro con las cosas que no murieron nunca.
Soy de mí misma,
Indestructible, mía, en vertical esencia,
Y permanezco.

Autor: Matilde Alba Swann




sábado, 15 de noviembre de 2014

Poema de la despedida

Te digo adiós y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado y loco,
Me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco,
Pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en el recuerdo,
Y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiece a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en ti.

Autor: José Ángel Buesa



jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Quién retiene al amor cuando se aleja?


Tanto es mi amor, por todos mis amores,
que en el jardín de la existencia mía
a verlas marchitarse día a día
preferí siempre deshojar sus flores.

Cuanto más encendidos sus colores
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.

Triste fin de un amor, cuando engañoso
quiere fingir que a su pesar nos deja,
y más ofende, cuanto más piadoso.

¿Y qué logrará la importuna queja
del ofendido corazón celoso?
¡Quién retiene al amor... cuando se aleja!

Autor: Jacinto Benavente





miércoles, 12 de noviembre de 2014

No te quiero sino porque te quiero

No te quiero sino porque te quiero

y de quererte a no quererte llego

y de esperarte cuando no te espero

pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,

te odio sin fin, y odiándote te ruego,

y la medida de mi amor viajero

es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,

su rayo cruel, mi corazón entero,

robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero

y moriré de amor porque te quiero,

porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

Autor:  Pablo Neruda


lunes, 10 de noviembre de 2014

Desamor

Cuando tu cuerpo es nieve
Perdida en un olvido deshelado,
Y el aire no se atreve
A moverse por miedo a lo olvidado;
Y el mar, cuando se mueve
E inventa otra postura,
Es sólo por sentirse de este lado
Más ágil de recuerdos y amargura.

Cuando es ya nieve pura,
Y tu alma señal de haber llorado,
Y entre cartas y besos
Amarillos suspiras porque, al verlas,
No te serán ya ésos
Más que -pendientes de los ojos- perlas;
Y las rosas ilesos,
Y los blancos sin roce,
Entre cintas desnudas, enterradas,
Reavivan el goce
Triste de ver ya frías, desamadas,
Las prendas y el amor que aún las conoce.

Entonces a mí puedes
Venir, llegar, oh, pluma que deriva
Por los aires más solos:
Yo tenderé y tiraré hacia arriba,
Altos sueños, mis redes,
Para que eterna, si antes fugitiva,
Entre mis alas, no en mis brazos, quedes.

Autor: Blas de Otero