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miércoles, 18 de marzo de 2015

Momentos

Tiempo de dudas,
perdido entre recuerdos,
de ilusiones y de esperanzas.
De equívocos y desaciertos,
de juegos, de primaveras,
de piratas y vaqueros.
De héroes y heroínas,
de gritos;  de silencios.
 
Felicidad, tú danzabas
y vivías en mis sueños.
Como la luz me envolvías
elevándome a los cielos.
Días de lunas llenas,
noches de soles intensos.
Tiempo de lluvias,
tiempo de momentos.

Momentos que nunca olvidas
porque son sentimientos.
  
Autor: José Ayllón, de Lebrija.
 
 
 
 


jueves, 12 de marzo de 2015

Acatamiento

He querido morir, Señor, pero he vivido
Y confieso ante Ti mi leve cobardía.
¿Qué dejo para aquellos semejantes que han sido
Probados en dolor a punto de agonía?
Y por querer morir, Señor, he revivido
Puesto que Tú dispones que pase al nuevo día,
Retornada a mí misma, tras haber pretendido
Ordenar mi existencia como si fuera mía.
Ya no habré de volver contra Ti aunque padezca
Ni habré de lamentarme en la misma desgracia.
Si no es tu voluntad que mi vida perezca,
Acepto de buen grado, Señor, tu santa gracia
Y todos los misterios con que la tierra animas,
Que para nuestro bien, lo que haces, estimas.
Autor: Marilina Rébora
 
 


jueves, 26 de febrero de 2015

A qué apenarse tanto

¿A qué apenarse tanto por las pequeñas cosas?
Guardemos el pesar para lo irreversible.
Si se olvidan los besos y marchitan las rosas,
Soportemos la vida, con ánimo apacible.
Vistámonos con alas de etéreas mariposas,
Soñemos en lo alto la cumbre inaccesible,
Que dejando detrás ideas enojosas
La vida cotidiana será más accesible.
Aceptemos un mundo que sea conciliable;
Un solo hecho cuenta carácter trascendente:
El hecho de no ser, un día, de repente,
Y de decir adiós a todo lo mutable,
Viviendo en armonía, tratando que no estorbe
Nada de lo minúsculo, ante el girar del orbe.
 
Autor: Marilina Rébora
 


sábado, 17 de enero de 2015

Oigo un suspiro

Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro, es
Que mi hijo va a despertar.
Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.
Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.
Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.
Yo he puesto la mano osada
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.
Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.
Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.
Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto,
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.
Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.


Autor: José Martí





jueves, 8 de enero de 2015

SÓLO EN SUEÑOS

Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo. A veces
sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.


Autor:Jaime Sabines



sábado, 27 de diciembre de 2014

LA NIÑA Y EL VIENTO

La niña de lentos pasos
y de largos silencios,
tiene un romance,
se ha enamorado del solitario viento.

Su pelo sujeta y adorna con flores,
de gran variedad y diversos colores,
porque sabe que el viento,
con suavidad despeinara
y aspirara sus olores.

La niña con mil sueños diversos,
habla a cada momento, con el solitario,
con el invisible viento.

La niña de lentos pasos, mirada tierna
y largos silencios, se pierde sola en el bosque,
mientras en derredor suyo,
la cuida, la acaricia, la envuelve,
le susurra te quiero,
el enamorado viento.


Autor: Gabriel Dávila Morales




lunes, 22 de diciembre de 2014

Las pajas del pesebre


Las pajas del pesebre
niño de Belén
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.
Lloráis entre pajas,
del frío que tenéis,
hermoso niño mío,
y del calor también.
Dormid, Cordero santo;
mi vida, no lloréis;
que si os escucha el lobo,
vendrá por vos, mi bien.
Dormid entre pajas
que, aunque frías las veis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.
Las que para abrigaros
tan blandas hoy se ven,
serán mañana espinas
en corona cruel.
Mas no quiero deciros,
aunque vos lo sabéis,
palabras de pesar
en días de placer;
que aunque tan grandes deudas
en pajas las cobréis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.
Dejad en tierno llanto,
divino Emmanuel;
que perlas entre pajas
se pierden sin por qué.
No piense vuestra Madre
que ya Jerusalén
presiente sus dolores
y llora con José;
que aunque pajas no sean
corona para rey,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.
Autor del poema: Lope de Vega




sábado, 20 de diciembre de 2014

SENSACIÓN

Cobijo en mi interior la sensación
de que el agua se oculta bajo la mar
del magma ardiente de la vida,
anhelando la calma después de la guerra,
del topetazo desalmado de la existencia.
Cobijo en mi interior la sensación
de que el sol ciega a las estrellas
en mitad de la concupiscente noche,
temeroso que las caricias tenues de luz
escondan ladinas las penas sentidas.
Cobijo en mi interior la sensación
de que la lluvia alienta al viento,
exhalando trompetas de traición
y rociando de inmundicias la existencia,
mientras el agostamiento rompe mis venas.
Cobijo en mi interior la sensación
de que la sequía suplica a la abundancia,
saturada de sentimientos encontrados,
que deje entrar las ánimas afligidas
por sus esclusas vívidas de sinrazón.
Cobijo en mi interior la sensación
que tú, sí tú, has dejado de quererme.

Autor: Nel Morán 

Su Web




miércoles, 17 de diciembre de 2014

Solos, tú y yo. Versos sueltos

En la nube de mi  memoria
Henchida de recuerdos,
Recuerdos que se diluyen
y se funden con los sueños.

De tormentas y vendavales,
de relámpagos y truenos,
de sueños sin despertar
y despertares sin sueños

Donde se desnuda mi alma
sin temores y sin miedos.
Donde subo a la gloria.
Donde bajo a los infiernos.

Donde solos, tú y yo
cruzamos nuestros aceros
y negociamos la paz
y pactamos los términos.

Porque todo tiene sentido,
si luchamos para entendernos.

Su Web…


Autor: josé ayllón





lunes, 15 de diciembre de 2014

UN MINUTO

Sólo un minuto
bastaría
para tocar con mis palabras
tu cuerpo,
hilvanando cada una
como si fuesen suspiros
que se vuelven viento,
gota a gota emanada
de mi pluma y su tintero,
casi vacío o también tiempo
del cual quiero un poco
para componerte un verso,
simples palabras
que querrán tocar tu sombra
y la silueta de tu cuerpo,
sólo un minuto,
eso pido del tiempo...

Autor: 
Carlos Ovidio Jácome Toss



sábado, 13 de diciembre de 2014

Descanso

Con ternura, con paz, con inocencia,
Con una blanda tristeza o el cansancio
Que viene a ser un perro fiel que acariciamos,
Estoy sentado en mi sillón y soy feliz,
Y soy feliz
Porque no siento la necesidad de pensar algo preciso.

Con una fatiga que no es un desengaño,
Con un gozo que no alienta esperanzas,
Estoy en mi sillón, y estoy
En algo que quizás sólo es amor.

Sé que floto
Y nada me parece sin embargo indiferente;
Sé que nada me alegra ni me duele
Y que sin embargo todo me enternece;
Sé que eso es el amor,
O que quizá solamente es un dulce cansancio;
Sé que soy feliz
Porque no siento la necesidad de pensar algo preciso.

Autor: Gabriel Celaya




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Es la mujer


Es la mujer un mar todo fortuna,
una mudable vela a todo viento:
es cometa de fácil movimiento,
sol en el rostro y en el alma luna.

Fe de enemigo sin lealtad ninguna,
breve descanso e inmortal tormento,
ligera más que el mismo pensamiento,
y de sufrir pesada e importuna.

Es más que un áspid arrogante y fiera;
a su gusto, de cera derretida,
y al ajeno, más dura que la palma;

es cobre dentro y oro por de fuera,
y es un dulce veneno de la vida
que nos mata sangrándonos el alma.


Autor: Juan de Tassis




sábado, 6 de diciembre de 2014

ALGO LATENTE

Desde la cofradía al astillero
Pasando por el faro de poniente,
Un sol parsimonioso y decadente
Sintoniza un paisaje pasajero.

Los barrios altos lucen en albero,
Los bajos, un magenta intermitente,
Las nubes en su cepa: tinto ardiente,
Y en la ciudad, un cuero callejero.

Aristas iracundas dan de frente
En su maldita suerte y derrotero,
Pues arrastra la muerte por patente.

El tiempo es un verdugo cruel y fiero
Y un ocaso, muy crudo, está pendiente,
¿Noche o luto?  Ríe el sepulturero.

Autor: Josetxu Idem “Elgran Ausente”.


Su Web: 





miércoles, 3 de diciembre de 2014

Árbol de mi alma

Como un ave que cruza el aire claro
Siento hacia mí venir tu pensamiento
Y acá en mi corazón hacer su nido.
Ábrase el alma en flor: tiemblan sus ramas
Como los labios frescos de un mancebo
En su primer abrazo a una hermosura;
Cuchichean las hojas: tal parecen
Lenguaraces obreras y envidiosas,
A la doncella de la casa rica
En preparar el tálamo ocupadas:
Ancho es mi corazón, y es todo tuyo:
Todo lo triste cabe en él, y todo
Cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere
De hojas secas, y polvo, y derruidas
Ramas lo limpio: bruño con cuidado
Cada hoja, y los tallos: de las flores
Los gusanos y el pétalo comido
Separo: oreo el césped en contorno
Y a recibirte, oh pájaro sin mancha,
¡Apresto el corazón enajenado!

Autor: José Martí




lunes, 1 de diciembre de 2014

Si tú me miras

Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.
Tengo vergüenza de mi boca triste
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.
Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.
Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...
Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
la que besaste llevará hermosura!

Autor: Gabriela Mistral